Historia
La prehistoria
Los orígenes del actual Estado de Austria se remontan muy atrás en la historia. El territorio ya estaba habitado en épocas prehistóricas y la posición de Austria en el centro de Europa le permitió participar de todos los desarrollos históricos. Las regiones fronterizas o marcas se convirtieron en un poderoso imperio, un Estado multinacional que se vino abajo al terminar la Primera Guerra Mundial. En la edad de piedra, entre los años 80 y 10 mil antes de Cristo, se pobló la cuenca del Danubio. La "Bailarina" de la región de Krems y la "Venus de Willendorf" son los primeros testimonios importantes de la existencia de culturas tempranas. En la época del nacimiento de Cristo, el imperio romano conquistó gran parte de lo que es el actual territorio de Austria. Las marcas resultantes fueron las provincias de Retia, Nórico y Panonia. Los romanos fundaron muchas poblaciones. La ciudad de Carnuntum, situada en Panonia, al oeste de Viena, fue la mayor ciudad romana en territorio austriaco. En el siglo II comenzó a propagarse el cristianismo.
Las grandes migraciones
El poderío romano declinó con las grandes migraciones. Con la caída del imperio romano desaparecieron también la forma de vida y la cultura latinas. A partir del siglo VI los bávaros se fueron estableciendo en estos territorios de manera continua y regular, enfrentándose con los eslavos y los ávaros procedentes del oeste. La organización de la Iglesia en el país se remonta al siglo IV. El rey franco Carlomagno (747-814) fundó la "Marca carolingia del Este" (Ostmark) en el actual territorio de Austria, entre los ríos Enns, Raba y Drave. La Marca del Este se desbarató en 907 tras una derrota contra los magiares (húngaros). Hasta el año 955, Otón el Grande no logró derrotar a los magiares y recuperar este territorio. En 976 fue asignado a Leopoldo de Babenberg, descendiente de una familia de la alta nobleza bávara, el territorio situado entre los ríos Enns y Traisen. El Poderío de los Babenberg Los nuevos señores del margraviato establecieron su residencia en Melk. En 1156 el duque Enrique II "Jasomirgott" erigió su residencia definitiva en Viena. Los Babenberg ampliaron sus posesiones hacia el norte del Danubio y hacia el oeste y el sur. Ya antes del fin del milenio, en 996, figura el territorio de los Prealpes por primera vez en un documento con el nombre de Austria ("ostarrîchi" en alemán Österreich). En 1156 los Babenberg consiguieron que el emperador Federico Barbarroja les concediera el título de duque convirtiendo el margraviato en ducado, hecho que implicó una gran independencia respecto del poder imperial. En 1278 Ottokar cayó en la batalla de Dürnkrut (Marchfeld). En 1282 Rodolfo confiere a sus hijos los ducados de Austria y Estiria y pone de esta manera la piedra angular para la expansión del poderío local de los Habsburgo.
De fines del siglo XIII a mediados del siglo XV, los Habsburgo ampliaron sus territorios mediante la adquisición del ducado de Carintia (1335), del condado del Tirol y de la Marca de Carniola (1365). Compensaron pérdidas territoriales en Suiza mediante la adquisición de dominios en el actual Estado federado de Vorarlberg. Rodolfo IV, llamado "el Fundador", no sólo fundó la Universidad de Viena, sino que fortaleció la posición de las futuras generaciones de su familia mediante la falsificación de documentos relativos al "Privilegium maius". Su descendiente, el hábil Alberto II, que se casó con la hija del emperador Segismundo, convirtiéndose de esta manera en rey de Bohemia y de Hungría, fue tras la muerte de su suegro, el primer Habsburgo en conseguir nuevamente ser elegido emperador romano germánico.
Los Habsburgos
Mediante una prudente política de pactos sienta las bases del imperio universal de los Habsburgo. Casa a su hijo Maximiliano con María, heredera de Borgoña. Este a su vez asegura por medio de una inteligente política matrimonial la sucesión de Bohemia y Hungría, así como de España para sus nietos Fernando y Carlos. A raíz de ello, la dinastía de los Habsburgo se divide en dos líneas, la austro-alemana y la hispano-neerlandesa.
El imperio otomano, que desde el siglo XIV suponían una amenaza para Europa, se convierte en un peligro cada vez mayor para el continente. Después de la toma de Constantinopla, en 1453, los otomanos continuaron avanzando hacia el oeste y representaron un peligro permanente para las posesiones hereditarias de los Habsburgo. En dos ocasiones fue posible detener el avance del ejército otomano a las puertas de Viena (en 1529 en el primer sitio de Viena por los turcos y en 1683 en el segundo). Los otomanos fueron rechazados en cruentas campañas. Hungría pudo ser reconquistada. El ascenso de Austria al nivel de una gran potencia se debe sobre todo al príncipe Eugenio de Saboya, genial comandante militar, que estuvo al servicio de tres emperadores (Leopoldo I, José I y Carlos VI). Eugenio de Saboya no sólo se distinguió por sus altas dotes militares, sino que demostró poseer excelentes cualidades de hombre de Estado.
María Teresa logró conservar sus tierras con excepción de la rica provincia de Silesia que fue conquistada por los prusianos.Esta destacada soberana, cuyo marido, que desempeñó durante toda su vida un papel secundario y fuera elegido en 1745 emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, encabezó una reforma fundamental en sus posesiones. Su hijo, José II, adoptó medidas decisivas en favor de una centralización consecuente mediante la abolición de la servidumbre de la gleba, la proclamación del edicto de tolerancia y la secularización de bienes monacales y eclesiásticos.
El absolutismo austriaco advirtió una seria amenaza en las ideas de la Revolución Francesa que también se propagaron en Austria, aunque con mucho menos fuerza. El emperador Francisco II, nieto de María Teresa y sobrino de la ejecutada reina francesa María Antonieta, se alió con la coalición contra la Francia revolucionaria. A consecuencia de ello, Austria tuvo que soportar derrotas aplastantes en las campañas militares de Napoleón Bonaparte.
El joven emperador Francisco José I estableció un sistema neoabsolutista. A causa de su cuestionable política de neutralidad durante la Guerra de Crimea (1854-1856), Austria tuvo que enfrentarse a un peligroso aislamiento en Europa. Así se encontró sola contra Cerdeña, que era aliada de Francia y apoyaba el movimiento independentista de Italia. Tras las derrotas de Magenta y Solferino, en 1859, Austria se vio obligada a desprenderse de Lombardía. También tuvo que ceder con el Diploma de octubre (Oktoberdiplom) y la Patente del mes de febrero (Februarpatent) ante presiones políticas internas cuyo objetivo era el establecimiento de una institución parlamentaria.
La República de Austria
El Estado que quedó después del fin de la monarquía austro-húngara se constituyó como República de Austria en 1918. Al tratarse de un estado pequeño, a Austria le costó ocupar su puesto en una Europa que tenía una nueva ordenación. En 1938 Austria fue víctima de la agresión del ejército de la Alemania de Hitler y de la propia inestabilidad interna. La República independiente, que se restableció en 1945 con ayuda de los aliados , siguió ocupada por las tropas aliadas de Francia, Gran Bretaña, La Unión Soviética y Estados Unidos, hasta la firma del tratado del Estado de 1955. En ese años Austria adoptó el principio de la neutralidad mediante una ley constitucional e ingresó en las Naciones Unidas. En los decenios siguientes Austria se forjó una posición respetada en Europa. Después de muchos años de esfuerzos en pos de una integración en Europa, en 1995 Austria se convirtió en miembro de la Unión Europea, cuyo Consejo presidió por primera vez en el segundo semestre de 1998.
